Caso Cuauhtémoc Blanco: ¡rompan el pacto!
Nidia Fabiola denunció a su medio hermano Cuauhtémoc Blanco por intento de violación en octubre de 2024, hechos que, según narra en su declaración, ocurrieron en diciembre de 2023. El entonces gobernador de Morelos ya ha librado en dos ocasiones que le quiten el fuero que lo protege de ser juzgado como cualquier ciudadano.
¿A las autoridades se les olvida que la ciudadanía necesita castigos y procedimientos ejemplares que abonen a la erradicación de la violencia contra nosotras? No lo creo. Lo que sucede es que anteponen quedar bien con su partido político y proteger al acusado, conservar una alianza política y/o su privilegio.
Tampoco creo que las personas encargadas de impartir justicia en nuestro país no sepan que el trauma de ser agredida sexualmente y el miedo a enfrentarte a un famoso en un puesto de poder te puede paralizar por meses, por años o de por vida, impidiéndote tomar acciones legales de forma inmediata.
Decidieron no romper el pacto patriarcal, ese que custodia a los agresores
Es evidente que el mensaje que lanzaron las y los 291 legisladores que votaron en favor del dictamen que rechazaba quitarle el fuero a Blanco, versus 158 en contra y 12 abstenciones, es que no pasa nada, lo que desincentiva la denuncia de las víctimas de violencia de género.
Pienso en mi amiga Sara, quien renunció a su trabajo porque no hubo consecuencias contra su agresor; en Denisse, a quien la apartaron de su proyecto por denunciar al jefe que la acosaba; y en las miles de mujeres que son revictimizadas en nuestro país.
¿Con qué seguridad acudimos a las instancias gubernamentales para denunciar a nuestros agresores si somos ignoradas? Estamos cansadas de que las víctimas sean señaladas como culpables por no denunciar “a tiempo”, por atreverse a alzar la voz frente a una figura de poder o por supuestamente inventar.
El Estado se ha jactado de decir, sexenio tras sexenio, que está trabajando para garantizar los derechos de las mujeres. ¿Dónde queda entonces el derecho a una vida libre de violencia?
Y que tampoco se nos olvide que cuando los puestos de decisión son ocupados por mujeres no necesariamente se traduce en una protección de nuestros derechos. Sin que se trate de desestimar todas las posiciones; algunas de ellas sí están decidiendo romper el pacto.
Por último, reflexionemos… ¿qué tanto está pesando la popularidad del examericanista Cuauhtémoc Blanco o el que pertenezca al partido oficialista como para lograr sortear un desafuero?
Qué falta nos hace una reforma, que avance, para eliminar o limitar el fuero, y para eso hay que romper el pacto.
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