Lolita Ayala revela que vivió discriminación en la televisión por su edad
La reconocida periodista María Dolores Ayala Nieto, conocida como Lolita Ayala, reveló recientemente que sufrió discriminación en la televisión mexicana debido a su edad. Durante el pódcast Sensibles y Chingonas de la creadora de contenido Romina Sacre, Lolita compartió su experiencia al enfrentar obstáculos para seguir activa en los medios.
Ayala es una de las periodistas más icónicas de México. Durante 29 años condujo el noticiero vespertino en el Canal de las Estrellas de Televisa, consolidándose como una figura influyente. Su labor no solo se limitó a la conducción de noticias, sino que también promovió causas sociales a través de su fundación Sólo por Ayudar, con la que ha apoyado a comunidades en situación de vulnerabilidad.
En 2016, después de casi tres décadas en el aire, su noticiero fue cancelado. Desde entonces ha mantenido una presencia esporádica en los medios, participando en campañas publicitarias y en redes sociales. Sin embargo, su salida de la televisión refleja un patrón común en la industria del entretenimiento: las mujeres, conforme envejecen, son desplazadas de los espacios de mayor visibilidad.
Lolita Ayala contó que que la industria prefiere apostar por figuras más jóvenes, dejando de lado a periodistas con experiencia: “Yo sabía que venían cambios. Nunca me imaginé que el motivo por el que me quitaran fuera que había caras más jóvenes (…). No me esperaba ese pretexto para decirme adiós. Caras nuevas, si ya estaban acostumbrados a mí, ¿qué tiene que sea cara vieja o no tan joven?”, dijo en el pódcast.
La sociedad decide quién es visible
Su testimonio expone una realidad que afecta a muchas mujeres: a medida que envejecen, son relegadas a un segundo plano, sin importar su experiencia o logros. Mientras los hombres en pantalla pueden envejecer sin que esto afecte su credibilidad o su permanencia en los medios, las mujeres son presionadas para cumplir con un estándar de juventud eterna.
Esto no se limita a la televisión. En varios ámbitos laborales, las mujeres son evaluadas no solo por sus capacidades, sino por su apariencia. El mercado laboral penaliza a quienes no cumplen con los estándares impuestos por la cultura patriarcal: desde ejecutivas que enfrentan dificultades para ascender hasta actrices y periodistas que ven disminuidas sus oportunidades laborales con el paso del tiempo.
El caso de Lolita Ayala nos recuerda la urgencia de cuestionar estos prejuicios y de exigir una representación más diversa en los medios. Las mujeres no deberían desaparecer de la esfera pública por el simple hecho de envejecer. Su voz, su experiencia y su trabajo siguen siendo valiosos, y la sociedad debe reconocerlo.
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