La Fatshionista y por qué la cultura de las dietas es violencia patriarcal
Priscila Arias, creadora de contenido y activista por los derechos de las personas gordas, mejor conocida como La Fatshionista, se manifestó el 8 de marzo en la Ciudad de México por el Día de la Mujer. En redes sociales se viralizó un video en el que se le ve recorriendo las calles y gritar la consigna “¡la cultura de dietas es violencia patriarcal!”.
Distintas personas comentaron el video asegurando que no se trata de una cuestión de violencia, sino de bajar de peso por salud, y mencionaron que dejara de difundir “sesgos personales”, mientras que otras, especialmente mujeres, compartieron sus experiencias con las dietas y los trastornos de la conducta alimentaria.
“Mi hermana vivió esa cultura de dieta violenta toda su vida y ahora siempre que te mira a ti y a las Seis de Copas (pódcast en el que participa Priscila) dice que se siente mejor consigo misma y se viste más bonito. No desistas, estás cambiando vidas”, dice un comentario.
No es la primera vez que el contenido de Priscila es objeto de polémica, pues seguido denuncia la violencia estética, la gordofobia y las imposiciones corporales a las que están sometidas las mujeres.
¿Qué es la cultura de dietas?
Para entender a qué se refiere la consigna que La Fatshionista gritó en el 8M es importante explicar qué es la cultura de dietas. Se trata de un sistema de creencias que valora la delgadez como un ideal de belleza y salud, promoviendo la pérdida de peso como un objetivo necesario para alcanzar éxito, aceptación social y bienestar.
Se manifiesta a través de la glorificación de la delgadez y la demonización de la gordura, la promoción de dietas restrictivas y productos para perder peso (algunos sin ningún tipo de regulación, lo que puede llegar a afectar gravemente la salud), y la discriminación y estigmatización de cuerpos no normativos.
¿Realmente es violencia patriarcal?
Desde una perspectiva feminista, la cultura de las dietas es una forma de violencia patriarcal porque:
- Impone estándares de belleza inalcanzables: se exige a las mujeres que mantengan un cuerpo delgado para ser consideradas valiosas, lo que genera insatisfacción corporal y baja autoestima.
- Controla los cuerpos femeninos: históricamente el patriarcado ha regulado la apariencia y comportamiento de las mujeres. La cultura de las dietas es una extensión de este control, dictando qué cuerpos son aceptables.
- Fomenta la sumisión y la autocensura: obliga a las mujeres a estar constantemente preocupadas por su peso y apariencia.
- Alimenta una industria multimillonaria basada en la inseguridad: la industria de las dietas, la moda y la belleza lucran con la insatisfacción corporal, perpetuando la dependencia de productos y servicios diseñados para “corregir” cuerpos.
- Afecta la salud física y mental: puede llevar a trastornos alimenticios, ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
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