Remake de “Blancanieves”: polémica, tensión política y movimiento 'antiwoke’
La nueva adaptación de Blancanieves de Disney ha estado en el centro de la controversia desde su anuncio, con debates sobre su nuevo enfoque y cambios en la historia que han sido calificados como pro "woke", la representación de los personajes y las posturas políticas de sus protagonistas sobre el genocidio en Gaza, Rachel Zegler y Gal Gadot.
Las fuertes críticas que ha recibido en redes sociales llevó a Disney a tomar la decisión inusual de reducir la magnitud de su estreno. La empresa optó por una estrategia de “control de daños”, reduciendo la cobertura mediática en su estreno en Los Ángeles y cancelando la premiere en el Reino Unido; además, limitó el acceso de periodistas y restringió las preguntas a las actrices.
La batalla contra el “antiwokismo”
Uno de los puntos más debatidos ha sido la visión de Rachel Zegler sobre el personaje. La actriz dijo en entrevistas que la nueva versión de Blancanieves se aleja de la historia romántica del clásico de 1937, ya que la princesa “ya no está esperando ser salvada por un príncipe”, sino que busca convertirse en una líder fuerte. Esta postura fue celebrada por algunas personas, pero también generó fuertes críticas, especialmente entre sectores conservadores que acusaron a Disney de promover una “agenda woke”*.
La eliminación del romance con el Príncipe Azul para evitar estereotipos del personaje han sido catalogados como “innecesarios” y “forzados”. En redes sociales, la película ha sido atacada, generando una ola de dislikes y llamados a no verla en cines.
La elección de Zegler, quien es de ascendencia colombiana y polaca, también fue objeto de controversia por parte de quienes consideran que el personaje debía ser interpretado por una actriz con rasgos más cercanos al cuento original; algunos de los comentarios incluso expresaban posturas racistas. Este debate avivó la discusión sobre la diversidad en Hollywood y las decisiones de casting basadas en inclusión racial en lugar de fidelidad a la historia original.
La polarización política entre actrices
La controversia también incluye a Gal Gadot, quien interpreta a la Reina Malvada. Ella ha sido blanco de críticas debido a su postura política. La actriz israelí ha expresado públicamente su apoyo a Israel en el genocidio de la población palestina, lo que llevó a activistas propalestinos a pedir el boicot de la película.
Por otro lado, Zegler ha mostrado su simpatía por la causa palestina en redes sociales, lo que ha generado un choque de posturas entre las dos protagonistas y ha polarizado aún más la percepción de la cinta.
¿Un fracaso inminente?
A pesar del enorme presupuesto de la película (se estima en más de 200 millones de dólares), Blancanieves podría convertirse en un desastre de taquilla. La falta de promoción, la respuesta negativa en redes sociales y la polémica en torno a sus protagonistas han generado dudas sobre su éxito comercial.
Más allá de la calidad de la película, el estreno del live action se ha convertido en un reflejo del choque cultural y político que atraviesa Hollywood. Para algunas personas, esta nueva versión representa una actualización necesaria de los roles femeninos en el cine; para otras, es un ejemplo de cómo la industria del entretenimiento distorsiona clásicos en nombre de la corrección política.
*El término woke se originó en la comunidad afroamericana de Estados Unidos y significaba estar "despierto" o consciente de las injusticias sociales, especialmente el racismo. Con el tiempo, su significado se amplió para abarcar una mayor sensibilidad hacia temas de equidad de género, derechos LGBTQ+, cambio climático y otras causas sociales. En los últimos años, el término ha sido adoptado por personas que lo utilizan de manera despectiva para referirse a lo que consideran un exceso de corrección política o activismo exagerado.
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